Ha sido una semana interminable hasta que por fin me han dado la segunda quimio. Los chutes estaban pautados cada tres semanas y el primero fue el 4 de febrero (Día Mundial del Cáncer), así que el siguiente tocaba el 25, aunque el oncólogo me citó el 24.
Martes 23/2. Son las 7 de la mañana. ¡Arrrriba! Hoy toca analítica a las 8.
Miércoles 24/2. Visita al oncólogo para revisar los análisis. Suspenso. No tengo suficientes neutrófilos. Hay que ver la guerra que dan esos bichitos (como decía Pilar). El recuento es de 700 y necesito como mínimo 1000. Media vuelta y vuelva usted mañana.
Lo bueno buenísimo es que el doctor me tocó el bulto de la axila y se ha reducido. ¡La quimio está funcionando! Ha pasado de tener el tamaño de una nuez al de una almendra (las dos con cáscara).
Empiezo mi tratamiento de bioenergía o biofeedback para subir las defensas. Dedicaré un post a este tema tan interesante.
Jueves 25/2. Madrugón para ir a sacarme sangre otra vez y visita al Dr. Martín. Los neutrófilos han subido pero no lo suficiente. Ahora tengo 800. Parece que la curva de crecimiento va en aumento, así que a casa a descansar y volvemos a probar suerte el lunes.
Lunes 29/2. Se repite el esquema del jueves (analítica y onco). Más de lo mismo. Esta vez decide ir a lo seguro y me manda inyecciones Neupogen durante tres días empezando ese mismo día.
A mandar. Me pincho lunes, martes y miércoles.
Jueves 3/3. Una clásica mañana en el hospital con la buena noticia de que mis neutrófilos están en 22.000!!!! Tan alto es el número que los del laboratorio se pusieron como locos a hacer otras pruebas para ver si tenía leucemia. Se tranquilizaron cuando hablaron con el doctor Martín y les dijo que me estaba pinchando Neupogen.
Una semana más tarde de lo previsto me estaban enchufando por segunda vez. ¡Qué alivio!
Es curioso, al principio no quieres saber nada de la quimioterapia y una vez que empiezas no puedes vivir sin ella. Es un tratamiento muy fuerte, da mucho miedo y en el hospital de día te enfrentas a tu realidad: tienes cáncer. Todas las personas que están allí están pasando por lo mismo que tú y lo que ves no siempre es agradable.
Esta semana de eterna espera he aprendido que cuando uno está enfermo no se pueden hacer planes a futuro. Hay que concentrarse en el presente y poner todas las energías en la curación. Desde que me pautaron el tratamiento estuve calculando a golpe de calendario cuando terminaría la quimio, cuando me operarían, cuando acabaría la radio... Qué bien, pensaba, para finales de julio está todo finiquitado y tengo el verano para recuperar fuerzas y volver a trabajar.
Pero las cosas no siempre son sota, caballo y rey. Ahora el que manda es el oncólogo y esos neutrófilos que nos vuelven locos a todos.
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jueves, 3 de marzo de 2016
martes, 23 de febrero de 2016
TRATAMIENTO DE UNA RECIDIVA. CAPÍTULO 1
Salgo del hospital como nueva. ¡¡1er chute superado!!
Paso un día muy tranquilo y sin efectos secundarios de ningún tipo.
Paso un día muy tranquilo y sin efectos secundarios de ningún tipo.
El oncólogo me ha recetado un antibiótico durante cinco días (ciprofloxacino) para que no se me infecte la herida del porta por la bajada de defensas que pueda causarme la quimio.
Además hoy empiezo con dexametasona 8 mg durante dos días para contrarrestar algunos efectos secundarios como las náuseas.
Sigo sin síntomas post quimio, aunque ya me advirtió el oncólogo que lo peor es entre los días 4 y 9.
Justo hoy me han confirmado que me han aceptado en el ensayo de Novartis. Ya no puedo entrar por haber empezado el tratamiento. Sigo pensando que mi decisión ha sido la correcta.
Día 3. Sin efectos secundarios. Hoy termino con la dexametasona. Durante el día me doy un par de paseos con mi familia (que es maravillosa). Me sientan estupendamente. El frío me despeja. Por la noche me noto un poco más cansada, pero nada que no se cure con meterse temprano en la cama.
Día 4. Me despierto como nueva después de dormir 10 horas. Paso la mañana en el Retiro disfrutando de un día de invierno soleado de Madrid de esos que tanto me gustan. La luz es especial. Por la noche empiezo con las inyecciones de Neupogen durante 5 días. Son para hacer trabajar a la médula y estimular la producción de defensas entre otros.
Días 5 al 8. No soy persona.
Los efectos de la quimio aparecen como estaba previsto. Los días se me hacen eternos. Tengo muchas molestias en el estómago, las piernas me flaquean, la cabeza me da vueltas, la lengua se me ha puesto blanca. Lo único que quiero es estar tirada en el sofá todo el día. No me acostumbro a sentirme así de mal. Soy una persona muy activa que siempre tiene que estar haciendo o pensando en hacer algo. Ahora no puedo ni con lo segundo.
El jueves termino las inyecciones de Neupogen. A partir de ahora estoy libre de medicación.
Día 9. ¡Buenos días! ¡He renacido!
Si alguien me dice que de la noche a la mañana iba a volver a ser yo le habría mandado a tomar Fanta. Pero ha sido tal cual. De 0 a 100. Cuando me metí anoche en la cama no tenía fuerzas ni para lavarme los dientes. Sin embargo hoy me he despertado como nueva, me he pegado un buen desayuno y me he ido a la calle como si nada hubiera pasado,
Días 10 y 11. Sigue la buena racha. Estoy en plena forma. Pensando pensando me doy cuenta de que los días malos han coincidido con las inyecciones, así que busco el prospecto y leo los efectos secundarios. ¡Voilá! Síntomas gripales, náuseas, diarrea o estreñimiento, astenia, debilidad, dolor de huesos, malestar general, fiebre y un largo etcétera.
Día 12. Vuelvo al gimnasio.¡Qué ganas tenía! Todavía llevo los puntos del porta, así que no puedo hacer ejercicios muy bruscos. Curiosamente, el cirujano que me lo colocó me recomendó un programa de andar rápido en la cinta con el que se hace mucho cardio pero sin impacto. Todo esto en una conversación de quirófano. Mientras él hurgaba buscando la vena para pinchar el catéter yo le bombardeaba a preguntas: ¿puedo hacer deporte? ¿me puedo duchar¿ ¿cuántos puntos me vas a poner? ¿me has abierto por el mismo sitio que la otra vez? Si ya lo tengo dicho, o me sedan o no me callo.
Días 13 al 19. Hago vida completamente normal. Me cuido mucho para prepararme para la próxima sesión de quimio: voy a terapia, voy al gimnasio, doy largos paseos, como muy sano, bebo mucha agua, duermo mucho e incluso me he podido ir un par de días a esquiar (con permiso de mi médico de cabecera, por supuesto). La nieve ha sido la mejor terapia. Me ha hecho darme cuenta de que sigo en forma y de que ni el veneno ni el bicho han podido conmigo.
Día 20. Vuelvo al hospital después de tres semanas. Toca analítica. Mañana a las 10.00 tengo consulta con el oncólogo. Si los análisis están bien paso al hospital de día para el segundo chute.
A esta ronda invito yo.
Justo hoy me han confirmado que me han aceptado en el ensayo de Novartis. Ya no puedo entrar por haber empezado el tratamiento. Sigo pensando que mi decisión ha sido la correcta.
Día 3. Sin efectos secundarios. Hoy termino con la dexametasona. Durante el día me doy un par de paseos con mi familia (que es maravillosa). Me sientan estupendamente. El frío me despeja. Por la noche me noto un poco más cansada, pero nada que no se cure con meterse temprano en la cama.
Día 4. Me despierto como nueva después de dormir 10 horas. Paso la mañana en el Retiro disfrutando de un día de invierno soleado de Madrid de esos que tanto me gustan. La luz es especial. Por la noche empiezo con las inyecciones de Neupogen durante 5 días. Son para hacer trabajar a la médula y estimular la producción de defensas entre otros.
Días 5 al 8. No soy persona.
Los efectos de la quimio aparecen como estaba previsto. Los días se me hacen eternos. Tengo muchas molestias en el estómago, las piernas me flaquean, la cabeza me da vueltas, la lengua se me ha puesto blanca. Lo único que quiero es estar tirada en el sofá todo el día. No me acostumbro a sentirme así de mal. Soy una persona muy activa que siempre tiene que estar haciendo o pensando en hacer algo. Ahora no puedo ni con lo segundo.
El jueves termino las inyecciones de Neupogen. A partir de ahora estoy libre de medicación.
Día 9. ¡Buenos días! ¡He renacido!
Si alguien me dice que de la noche a la mañana iba a volver a ser yo le habría mandado a tomar Fanta. Pero ha sido tal cual. De 0 a 100. Cuando me metí anoche en la cama no tenía fuerzas ni para lavarme los dientes. Sin embargo hoy me he despertado como nueva, me he pegado un buen desayuno y me he ido a la calle como si nada hubiera pasado,
Días 10 y 11. Sigue la buena racha. Estoy en plena forma. Pensando pensando me doy cuenta de que los días malos han coincidido con las inyecciones, así que busco el prospecto y leo los efectos secundarios. ¡Voilá! Síntomas gripales, náuseas, diarrea o estreñimiento, astenia, debilidad, dolor de huesos, malestar general, fiebre y un largo etcétera.
Días 13 al 19. Hago vida completamente normal. Me cuido mucho para prepararme para la próxima sesión de quimio: voy a terapia, voy al gimnasio, doy largos paseos, como muy sano, bebo mucha agua, duermo mucho e incluso me he podido ir un par de días a esquiar (con permiso de mi médico de cabecera, por supuesto). La nieve ha sido la mejor terapia. Me ha hecho darme cuenta de que sigo en forma y de que ni el veneno ni el bicho han podido conmigo.
Día 20. Vuelvo al hospital después de tres semanas. Toca analítica. Mañana a las 10.00 tengo consulta con el oncólogo. Si los análisis están bien paso al hospital de día para el segundo chute.
A esta ronda invito yo.
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